jueves, 1 de marzo de 2007

Mentiras de empresa



Ahora en cualquier empresa que se precie se habla de la conciliación entre la vida laboral y familiar. Es lo que se lleva, pero en el fondo es una tremenda falacia, porque los que más hacen referencia a ella son los que menos la ponen en práctica.

Me parece loable que el Congreso de los diputados tenga en mente la puesta en marcha de propuestas como la aplicación de incentivos a los hombres que hagan uso de permisos, excedencias o reducciones de jornada con el fin de atender las responsabilidades familiares, o ampliar el permiso a 13 días por el nacimiento de un hijo, o flexibilizar los horarios de trabajo, o crear una bolsa de horas de trabajo para hacer frente a temas personales e incluso el premiar a las empresas que favorezcan a sus empleados con estas medidas. Todo esto, sobre el papel, es el nirvana.

Ahora viene la parte terrenal, la aplicación que hacen las empresas de toda esa batería de ilusiones. Y el tema, ramplonamente se dibuja más o menos así: tu jefe, un director de recursos humanos que ha llegado a su puesto pisando sin compasión a todo el que se le ponía por delante, y a base de pasarse 14 horas en la oficina para poder pelotear sin miedo a dejarse a nadie, aprovecha el momento en el que has ido a decirle que te vas corriendo a una cena familiar, para decirte que te esperes, que quiere enseñarte la presentación que tiene que hacer mañana sobre las ventajas para empleados. ¿Resultado?: la presentación del pelota está perfecta. Tú llegas una hora tarde al aniversario de tus padres.

Es sólo un ejemplo, pero por desgracia las empresas están abarrotadas de hombres que prefieren perder el tiempo en su despacho, aunque sea navegando por Internet, que llegar a casa pronto y tener que ir a comprar al súper, bañar a los niños, o mucho peor, ayudarles con los deberes o incluso bañarlos.

Y del 10% que han decidido que las seis de la tarde es una hora prudente para volver a casa, sólo cuatro de cada diez son hombres. Hombres, que bajo la visión de la empresa, nunca llegaran a ser directores de nada porque se van a media tarde. Y mujeres, de las que mienten cuando se escapan una hora para ver el carnaval de sus niños en el cole, y que molestan más que otra cosa.

¿Por qué no piensa el congreso en establecer medidas para hacer desaparecer a jefes egoístas, inhumanos, machistas, falsos y para los que su vida familiar no es una prioridad?

A lo mejor algún día...
Marg

1 comentarios:

Anónimo dijo...

No es que quiera desanimarte pero está chungo, chungo. Sin querer caer en actitudes feministas, el mundo sigue moviéndose con el poder masculino. ¿Cuántas mujeres dirigen grandes empresas? ¿cuántas pertenecen a Consejos de Administración?. Y lo peor es que las que sí están reciben toda clase de críticas de las mismas mujeres...

 

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