jueves, 22 de marzo de 2007

Bajo el Santo

Realmente siempre me ha parecido que para participar como costalero en los pasos de Semana Santa, sobre todo en las ciudades del Sur de España donde la fe mueve montañas y se hace paso entre riadas de gente a base de codazos y pisotones, hay que ser realmente devoto y tener una pasión desbordada para ponerte debajo del santo de turno y sin saber ni dónde pisas compartir unas horas con una humanidad como una sardina en lata.

Pero lo que nunca se me había pasado por la imaginación es que en el fragor de la devoción a la fe cristiana y aguantando los muchos kilos que debe pesar el santo, a los cofrades de debajo, en fila india y muy apretados los unos con los otros, se les despertara la libido y un deseo irresistible de refregarse con el compañero de fila, más si el compañero que va delante llevando el paso es una mujer.

Pues por lo que acabo de leer debe ser algo así, porque si no, no lo entiendo. Parece ser que La cofradía cordobesa de la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores no permitirá a dos mujeres participar como costaleras en Semana Santa porque, según ha explicado su organización, "hay posturas que pueden ser soeces". Y para más INRI, y nunca mejor dicho en este caso, el hermano mayor de la cofradía explica que "hay posturas de un acercamiento físico muy próximo, que si se vieran fuera habría incluso personas que podrían decir que son posturas soeces".

Además y teniendo en cuenta que la “Ley de igualdad” acaba de aprobarse hace escasamente una semana el tema está dando bastante que hablar, pero dice el delegado diocesano que no se trata de una discriminación de género sino de una cuestión de tipo técnico porque debajo del paso hay muy poco espacio y es una situación incómoda.

A mi todo este lío me da muy mala espina y quiero saber exactamente qué ha estado ocurriendo hasta ahora debajo del santo, por aquello de que “cuando el río suena….bajo el paso se meten en faena”. Además, si el morbo de los cofrades no tiene límite y llevar el paso se ha convertido alguna vez en algo parecido a salir de ligue en un bar repleto de gente, pues que larguen a los de mente calenturienta de la cofradía independientemente del sexo que sean.

Una vez más estamos ante la actitud deplorable de “la violé porque se me insinuó”. ¿Dan para tanto las posturas debajo del santo? Con la Ley de Igualdad todavía nos queda mucho por ver pero lo que te puedo asegurar es que en las procesiones de esta semana santa la gente va a intentar averiguar qué ocurre exactamente debajo del santo.

Marg

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