jueves, 25 de septiembre de 2008

Final Feliz


De haber vivido en el siglo XXI, la Bella Durmiente y Blancanieves ya se habrían divorciado, el enamorado de la Cenicienta sería una especie de Casanova barriobajero y machista, las feministas estarían intentando acabar con todas aquellas doncellas convertidas en ranas por esperar la salvación de un príncipe para no hacer nada en la vida, y por supuesto, nacer príncipe y tener sangre azul no sería garantía para ser un buen marido.

Estas son algunas de las conclusiones que el “cuentista” Wilhelm Solms ha expuesto hoy en el marco del Congreso Internacional de la Sociedad Europea de Cuentos de Hadas, que se está celebrando en la localidad bávara de Bad Brückena y que este año, junto a otros 300 expertos, aborda el concepto del "final feliz".

La verdad es que siempre he pensado que los cuentos de toda la vida, plagados de doncellas, hadas, objetos y animales encantados, príncipes, reyes o gallardos galanes, y los finales felices, se habían quedado algo desfasados, pero de ahí a que haya una sociedad europea de cuentos de hadas y que se organice un congreso para tratar el final de estos cuentos…. Me he quedado muerta.

Pero bueno, ya metidos en harina, me parece bien que alguien le cuente, sobretodo a las niñas, que hoy en día ya nadie se queda sumido en un profundo sueño y tras despertar al calor del primer beso, se casa con un completo desconocido y menos con un príncipe. Eso, como dice Solms, no tiene posibilidades de perdurar e induce al error. Es mucho mejor y más realista que la doncella de turno sea una presentadora de televisión, divorciada, con varios apaños de quirófano, un abuelo taxista y una madre sindicalista, y con más tiros pegados que la escopeta de Curro Jiménez, que ha encandilado a un príncipe, más bien bobón y a las órdenes de su madre, con quien consigue casarse y a quien mantiene a raya a toque de pito, y así de momento aparecen en las portadas de las revistas, felices. Eso es, así las niñas, además de dormirse por las noches, aprenderán historia y las madres no tendremos que desgañitarnos con esa vocecilla absurda que se nos pone imitando al narrador o a la doncella de tan deprimente historia.

Mucho más realista es decirles que las princesas son hijas de reyes pero no son guapas, y que sus ojos no son las ventanas del alma, sino que en algunos casos tienen unas dioptrías descomunales, calvicies incipientes, pequeñas venas varicosas y hasta verrugas. Sólo así, las niñas de hoy en día comprenderán que los maridos de las heroinas no siempre tienen sangre azul, y no están con ellas solo por su hermosura, sino que han tenido que currarse la relación, conocerlas como personas, y otros tantos descomunales esfuerzos hasta conseguir dar el braguetazo del siglo. Y lo más importante, hay finales felices sin el marido con el que se casaron, porque hoy el amor no es para toda la vida.

Lo que no tengo tan claro es como sería hoy el enamorado de las heroinas los cuentos. Solms habla de que en los de antes era una especie de Casanova barriobajero, porque se fijaba en las mujeres hermosas para intentar escoger a la más bella y no permitía a su pareja bailar con nadie más en toda la noche…. ¿no te parece ya bastante real?

Para Lindre Knoch, otra de las congresistas, el tradicional "final feliz" no es producto de la casualidad y hay que trabajar duro para conseguir el amor, aunque hoy en día ni siquiera así podríamos garantizar que eso fuera a funcionar. Knoch dice que el "felices para siempre" no surge espontáneamente del fugaz flechazo inicial, sino que se alcanza tras superar las "pruebas difíciles" a las que deben enfrentarse los protagonistas y que incluyen desde "matar a la bruja hasta vencer al dragón". Para mí que a esta señora nadie le ha explicado la cantidad de juegos que tiene la Play Station ni el exitazo que tienen los portales de contactos en Internet.

La verdad que me ha hecho gracia el Congreso este, aunque alguien debería decirles que de un momento a otro van a despertar, y cuando lo hagan, se enterarán que la Duquesa de Alba, aunque gravemente enferma, quiere volver a casarse a sus casi 90 años con un funcionario relacionado con el mundo de las antigüedades, alto, delgado, atractivo, simpático y con 34 años menos que ella.

A eso sí que le llamo yo, Final Feliz.

Marg

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo pensaba que los cuentos servían para hacernos soñar...Para cruda realidad ya tenemos la propia vida.
A veces cuando estoy harta de tanta realidad veo una película de esas empalagosas de final megaesperadofeliz y me hace pasar un buen rato. Si ahora hasta los cuentos acaban mal pues qué nos queda???
No me imagino contándole un cuento a mi hijo y diciéndole: "moraleja: que la vida es una mierda hijo”.
El Solms este, está un poco depre, no? yo creo que a este hombre le ha dejado la mujer!jajaja

Anónimo dijo...

Comparto (en parte) lo que dice Sonia, pero ala vez no hay que llenarle de pájaros a los hijos diciéndoles "el mundo es una maravilla, el amor a primera vista se da a cada rato y que un príncipe puede escoger esposa de un pelotón de mujeres, llevarse a la más guapa y la chica acepta sin remilgos y con facilidad". hay que enseñar también un poco de realidad ¿de que sirve a la larga decirles a nuestros hijos que existe Santa Claus, cuando los heroes son los padres que nos sacamos la mierda para comprarle el regalo a nuestros hijos?.
Por cieto, me has hecho acordar de un simposio que realizaron los admiradores de Star Wars sobre... "como funciona la espada láser". Incluyó café, bocadillos y recepción de hotel. Abrazos.

Anónimo dijo...

No te diré que no tienen algo de razón, pero organizar un congreso para tratar el asunto ... lo que hay que leer,jeje.

Cualquier final donde los protagonistas estén a gusto será un final feliz.

Anónimo dijo...

Cuando al torero El Gallo le presentaron en el Café Gijón a D. José Ortega y Gasset y este le dijo que era catedrático de Metafísica, El Gallo le soltó: "Hay gente pa too".
No se de que os extrañáis de esta Sociedad de Cuentos de Hadas. Si con eso se lo pasan bien, sin molestar a los demás.
Veo la parte positiva por la componente de ilusión que tiene, y los seres humanos sin un componente de ilusión que nos ayude a motivarnos lo tenemos bastante crudo. Aunque también creo que mejor no pasarse con la tierna infancia. Preferible es enfocarles a que pongan los pies en la tierra para que vean venir, con suerte, los batacazos que da la vida.
Me ha encantado Marg la descripción de la novia y el príncipe. Muy buena la sutileza de las palabras, sin perder para nada claridad en la idea descriptiva.
Saludos a todos/as

Anónimo dijo...

Me encanta vuestro blog, os invito a pasar por el nuestro, otro blog de pensamientos de unas cuantas mujeres

www.enoregon.blogspot.com

Besos!!

Anónimo dijo...

Sonia: Que conste que también hay cuentos con final feliz y un principio desesperante, ¿qué me dices de Bambi?.

Escarlata: El de los Reyes Magos y Santa Claus es motivo de otro congreso. Siempre me he preguntado si no es demasiado cruel tener engañados a nuestros hijos, para que un día en el colegio un amigo les abra los ojos y les haga ver que sus padres les han mentido durante años. ?¿

Lucía: Es verdad que cada uno encuentra la felicidad de distintas formas

Luis:Qué razón tenía El Gallo, realmente hay gente "pa too". ¿Te imaginas cómo hubiera cambiado el cuento de la Cenicienta, si la que hubiera encontrado novio hubiera sido la hermanastra de la berruga en la nariz?.

Naida: Bienvenida a Mujeres y qué.

Anónimo dijo...

Qué fuerte me parece que hayan organizado un congreso jajajja.

Además los cuentos son de lo más machista. Ese príncipe eligiendo a la más guapa y ellas viviendo por y para él...

 

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